
Teatro Argentino
y la “Gala del Bicentenario”
Una ópera “Ainadamar” y el ballet “Estancia” es la programación elegida por el Teatro Argentino de La Plata para la función de la Gala del Bicentenario. En esta ocasión, vuelve a los escenarios -como directora escénica de la ópera- una conocida platense: Claudia Billourou. En cuanto al ballet, su coreografía -de particular revisión- fue creada por Carlos Trunsky.
La reunión con parte del equipo que tiene a su cargo el trabajo -arduo, por cierto- de hacer posible la función de la Gala del Bicentenario tuvo lugar en la Cafetería del Teatro Argentino, ubicada en el segundo subsuelo.
Cuando “Aquí La Plata” llegó al lugar de la cita convenida de antemano, encontró a Claudia Billourou y a Carlos Trunsky que, luego de todo un día de trabajo, nos reservaban un espacio para hablar acerca de las dos obras en las que están aplicando todo su profesionalismo. A la reunión se agregaron Juan Carlos Greco, responsable de la Instalación Escénica -“no usar la palabra Escenografía”, precisó Claudia con energía- y un silencioso y apacible Federico Bongiorno colaborador, en la parte audiovisual, con las dos producciones. “Se comparten luz y filmación”, agregó Greco.
Mientras insistíamos en que Claudia pudiera hacer, a las seis de la tarde y velozmente, su frugal almuerzo del día, comenzamos a hablar con Carlos Trunsky. A sus definiciones, escritas de manera fluída y fáciles de entender, el lector las podrá analizar y sacar sus propias conclusiones. Pero, no obstante, a partir de su lectura surgieron algunas preguntas.
-Contradicción es lo que predomina en tu versión coreográfica de “Estancia”. ¿Dónde, en contraste con versiones anteriores, se remarca lo que significa esta palabra?
-Concretamente, la re-creación de esta versión de “Estancia” está hecha para el Bicentenario, más allá de que después la pieza puede ser buena o mala. Y si es buena seguirá viviendo. Siento que el Bicentenario no es una fiesta que nace naturalmente sino que viene impuesta. Y ya esta sensación me produce un tironeo, que se manifiesta en la obra todo el tiempo. Incluyo un texto que va a generar un choque y en la danza misma los cuerpos están tironeados, hay mucho trabajo de contradicción en el cuerpo y en los movimientos.
-Hay una historia de amor entre un hombre y una mujer de bandos distintos ¿funciona como una metáfora de la relación campo-ciudad?
-Exactamente. Ginastera habla de la dicotomía campo-ciudad, de esta cosa que se supone que es contraria. Y para mí, por lo menos en mi opinión, no es contraria. Yo creo que es el puerto y el resto del país. Pero bueno, lo que pide Ginastera es la dicotomía del campo y de la ciudad, del campo trae un personaje, de la ciudad otro y ahí se encuentran en el amor. Es una suerte de relación imposible, que podría verse como una suerte de Camila y Uladislao o de Romeo y Julieta. En la obra no se narra sobre eso, simplemente hay un toque de recuerdo que eso también está en la obra.
“Ainadamar” de la mano de Claudia Billourou
Cuando el Teatro Argentino de La Plata anunció su temporada 2010, Marcelo Lombardero, su Director Artístico, dio a conocer la programación de la función especial en conmemoración del Bicentenario. Y para la ocasión, eligió -además del ballet “Estancia”, de Alberto Ginastera- una exitosa pieza del platense, radicado en los Estados Unidos- Osvaldo Golijov. Se trata de la ópera “Ainadamar”, cuyo argumento cuenta situaciones vividas por Federico García Lorca y su musa, la actriz catalana Margarita Xirgu. “Ainadamar” (que en árabe significa “la fuente de las lágrimas) está subtitulada como “una ópera en tres imágenes” y está contada cronológicamente de modo inverso, pues su acción se inicia en 1969, con Margarita Xirgu desde el Teatro Solís de Montevideo mirando hacia el pasado. Trata, como lo fue en la realidad, de la oposición de García Lorca a la Falange, las acusaciones por su homosexualidad y su trágica muerte.
La dirección de escena fue confiada a otra platense, Claudia Billourou, de la que el público melómano presenció, en 2009, otra intervención suya en “Lucia di Lammemoor”. Polémica, audaz, discutida y hasta provocadora en algunos de sus dichos, la figura de Claudia Billourou parece estar destinada a no pasar desapercibida en su ciudad natal.
-Esta es una ópera cuyo argumento toca temas que se puede decir que son contemporáneos. ¿Pudo haber sido esto uno de los motivos de la elección de esta obra?
-Su argumento no creo que sea contemporáneo, lo que es contemporáneo es el tema de la intolerancia. García Lorca clamó por la libertad y el amor y encontró la intolerancia. Es decir, el poder de la autoridad contra el poder de la libertad.
-¿El personaje de García Lorca seguirá siendo interpretado por una mujer, como fue en su estreno?.
-No, responde Claudia de manera firme, me parece horrible, porque es una forma más de discriminación. Se cambió la mezzosoprano por un contratenor.
Durante la entrevista no solamente se deslizan comentarios sobre “Ainadamar”, sino que aparece la necesidad de Claudia Billourou de remarcar ”… la importancia de trabajar bajo la dirección de Marcelo Lombardero, Es la primera vez que encuentro en la Argentina ç un equipo de trabajo, una nueva dirección que realmente tiene que ver con lo contemporáneo y no con la representación del arte de 1850…” y poner de manifiesto lo que, para ella, significa la falta de visión moderna por parte del público local con respecto a puestas renovadoras.
- Con referencia a las pocas versiones anteriores de esta ópera ¿se introducirán elementos y recursos nuevos?
-A las versiones anteriores ni yo misma las conozco. No tengo ninguna influencia anterior, y además yo siempre me niego a las influencias.. No hago siempre régie, puedo hacer arquitectura, escribir un libro, dirigir teatro. Siempre hago cosas diferentes. Según mis ganas. Hace ya 33 años que estoy en esta profesión, así que no son cosas de ahora. Todo lo que hago es nuevo porque nunca copio.
Osvaldo ha compuesto la obra minuciosamente, ha marcado cuál es la personalidad que quiere. A mí esta obra me resulta muy difícil porque él musicalmente ya tiene la puesta. Yo tengo que seguirlo, puedo crear en algunos detalles. Pero Osvaldo lo hizo todo.
Con la aparente única seguridad de contemplar el estreno argentino de “Ainadamar” en personal versión adecuada a los tiempos actuales, le pregunto a la esforzada regisseuse que, después de un largo día de trabajo, se prestó a esta charla con “Aquí La Plata”:
-¿El final es esperanzador, en lo que se refiere al papel del artista y su legado a las nuevas generaciones?
-Así es, en el final Margarita deposita en Nuria todo su coraje para que sea trasmitido a las generaciones que le siguen.
Para Claudia Billourou “ … la función del artista es crear (si no, como enfatiza, es hacer artesanía). Esta vieja afirmación siempre deja flotando preguntas, que no son originales ni nuevas pero sí inquietantes: ¿la creación de un artista, una vez que se da a conocer, a quién pertenece? ¿al artista o al espectador para que éste opine según sus criterios, sean cuales fueren?.
Entrevista: Pampi Curuchaga
Fotos: Cony Agesta






