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75 ANIVERSARIO DE LA PEÑA DE LAS BELLAS ARTES

75 ANIVERSARIO DE LA PEÑA DE LAS BELLAS ARTES

La Peña de las Bellas Artes, un lugar histórico de la bohemia platense.

 

Aquí La Plata, se encontró con tres integrantes de la Peña de Bellas Artes para celebrar su 75 aniversario. Nilo Puddu, Rubén Giudice y Jorge Rama repasaron historia, actualidad y futuro de una institución centrada en difundir las Bellas Artes de la ciudad de La Plata. Un recorrido cargado de historias, nombres y anécdotas. Una invitación a conocerlos.

 

Nilo, estaba en Mar del Plata, un Enero en Punta Mogotes. Mirando las olas; ahí parado. En un momento –hace más de 30 años- aparece un primo de su señora, con la novia y la madre de la joven. Entre los saludos y comentarios sobre la temperatura, Nilo desliza un pensamiento en voz alta: “¡Que lindas que están las nubes para pintarlas!, ¿Usted pinta?-preguntó la mujer recién llegada- No, pero sería lindísimo pintarlas. ¿Y por qué no pinta? –insistió ella- Porque no sé –se apresuró a contestar él- Porque no se viene a la Peña a pintar con nosotros, va a ver cómo va a aprender. Se llamaba Beatriz Hernández, yo tenía el gen adentro pero necesitaba el empujón. Diría que el día 31 de enero cuando volví, antes de llegar a mi casa, pase con el auto por acá a tocar timbre para anotarme. Va a ver qué lindo, que fácil, se puede, la gente es muy macanuda, yo también empecé así –había dicho la señora esa tarde de playa- Era en el año ´76, entonces vine y me anote. El que relata es Nilo Puddu, presidente desde 2007 de la Peña de Bellas Artes, a la cual se acercó como una conquista de verano. Movido por la curiosidad, deseoso de aprender y cautivado por ese mundo de bohemia.

 

“En ese momento, los sábados se salía a pintar paisajes con Guillermo Cicchino, y yo llegue un sábado con un lápiz y un cuaderno para preguntar haber que tenía que traer. “¿No trajiste nada para pintar?-había preguntado el docente- No, traje lápiz y papel para anotar-contestó en su momento Puddu- No, no. Haber quien le presta un cartón, unos pinceles, unos pomos y vamos a pintar. Luego nos subimos a un auto y salí. Lo tengo guardo (y escondido) el primer cuadrito. Yo creo que ese día me manche con óleo, me penetró en la sangre y me hice adicto. De ahí, no salí más.”

La historia de Nilo, es sólo una anécdota en los 75 años de existencia que cumplió La Peña de las Bellas Artes. Los que están, los que ya pasaron, los que algún día serán parte, todos tendrán su historia particular que contar. La Peña es una importante porción dentro de la tradición artística de la ciudad. El año de su creación fue 1936, surgió al calor de la universidad y de sujetos inquietos dispuestos a trabajar en la comunidad. Desde la actualidad, los contemporáneos imaginan que para aquellos pioneros, “la poesía emergía estimulada por la fragancia de azahares, tilos y eucaliptus; lozanos, jacarandaes, palos borrachos y tipas ofrecían su colorida paleta a los pintores y el tan tan del tranvía inspiraba música sin contaminación”.

 

Un poco de historia

 

Con una especie de bitácora de papel en mano, el socio honorario Rubén Giudice da testimonio de los inicios. “Firmaron el acta constitutiva, el día 20 de junio, Arturo González, Roberto Della Croce, Guillermo Ruótolo, Eleonora Petit Bon, José m. Maliandi, Cleto Ciocchini, José M de la Torre y el Pbro. José Mutti”, enumera mientras entre las hojas escritas a máquina se cuelan fotos en tonos sepia de los primeros años de actividad. El primer espacio físico que tuvo la Peña fue un local que alquilaron en la calle 6 entre 49 y 50 (actualmente una casa de fotocopias) allí sentaron las bases de una institución dedicada a fomentar y difundir las “bellas artes” que se desarrollaban en la ciudad. Es por ello, que entre sus integrantes se destacaban músicos, escultores, poetas y pintores.

“Cuando se alquilo el edificio de calle 6, había que tener elementos para comenzar a trabajar, y todos fueron donados por el Jockey Club, escritorios, sillones, sillas, bibliotecas y lo más importante de todo el piano que actualmente es de un valor incalculable”, continúa detallando Giudice, quien fuera presidente de la institución en 1976. Poco antes de cumplir 35 años, con aportes de los socios, un crédito del banco provincia y nuevas donaciones, se pudo comprar la propiedad actual de calle 49 entre 12 y 13. “Esta era una casa antigua, tipo chorizo que después con el trabajo de distintos directivos de la Peña, pero especialmente de Ambrosio Aliberti se modificó el frente, se tiraron paredes, etc. y con los años se le fueron agregando cosas”, explica tomando la palabra nuevamente Puddu.

El patrimonio de la entidad fue creciendo, con esfuerzo, pero fue aumentando y mejorando. “Hasta el día de hoy, siguen habiendo donaciones, quizá no tan importantes porque la entidad ya está constituida, pero la gente que se acerca siente mucho cariño, forma parte y colabora. Es muy común que los alumnos que vienen acá, después de un tiempo de estar, comiencen a sentirse como en la casa; es un lugar donde estar muy agradable. A lo mejor por lo que nos reúne a todos, el profesar o difundir lo que a cada uno le puede gustar que es el dibujo o la pintura, cuando uno está acá eso pasa a ser lo único interesante para hacer”, expresan.

Mucha gente se va y se sienta en algún café del centro, a mirar pasar las chicas y hablar. Ellos, en cambio se juntan en la Peña y conservando su concepción de las cosas. Ahí dentro no se habla ni de política, religión, ideología, y hasta el año pasado evitaban hablar de fútbol –bromea Puddu, en simpática alusión a los últimos descensos ocurridos- “no nos vamos a pasar hablando todo el día de arte, pero si respetamos las ideas y puntos de vistas de todas las personas”.

 

El semillero

 

“Mi llegada a la Peña fue bastante distinta. Porque vine un día como expositor de mis obras. Por supuesto que conocía a mucha gente de aquí porque eran colegas, pero no había tomado acercamiento. Entonces, luego de eso comencé con los preparativos de un taller, y ahora prácticamente vivo aquí. Doy clases de lunes a jueves y los sábados también”, ahora es el turno de Jorge Rama profesor de Figura Humana y parte integrante de la actual comisión. Los talleres, además de ser una de las principales actividades, son la proyección. “En este momento en los talleres hay gente de todas las edades, desde chicos muy jóvenes, otros que están cursando la secundaria o la universidad y personas de mucha edad. Todos ellos conviven, forman grupos, se juntan festejan fechas especiales y crecen artísticamente juntos”.

Estética Infantil, Historieta, Figura Humana, Danzas Folclóricas, Escritura Creativa, Escultura y Pintura, son los cursos del momento. Aunque también hay disponibilidad y acciones para desarrollar nuevos u otros que por el momento no están en acción. Entre ellos se destacan el de cerámica, teatro (tradicional y leído) y tango. Según sus directivos la gente que llega a la Peña, lo hace por el “boca a boca”, aún así periódicamente sacan avisos en el diario y reparten folletos en escuelas o lugares donde concurren niños. Sin embargo, la mayoría viene recomendado por otro.

Durante el año tienen salones de exposición fijos, que son el del 25 de mayo, el aniversario de la Peña que se festeja en junio, el del 21 de septiembre y del 19 de noviembre, estos salones son exclusivos para obras de los socios. Durante el resto del año el salón está disponible para particulares o muestras de los alumnos. La actividad diaria es el motor que mueve a estos incansables hombres y mujeres que componen La Peña. El pensar una exposición, organizar un encuentro con los socios, vincularse con otras instituciones, redactar las actas o hacer inventarios de libro donados. Desde el trabajo pesado hasta el más liviano lleva la impronta de estos artistas que no tienen otra motivación que “difundir las bellas artes”.

Transcurriendo la entrevista, en las numerosas historias que se entretejen, siempre se destaca el cariño que sus integrantes le tienen a la institución; la contaste vuelta a través de los años. Desde ya, es algo palpable en la atmosfera, es la impronta de las actividades, de los sujetos que sobreviven en pinturas colgadas de las paredes, de los olores de las bibliotecas que se mezclan con las plantas del patio o de las voces que resuenan al compás de las teclas de piano actor principal en la sala de exposiciones. Es la Peña de Bellas Artes un lugar histórico de la bohemia platense.

 

Texto y fotos: Martina Goya

Info:

Peña de las Bellas Artes

Tel. 0221-421-6395

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www.peniabellasarteslp.com.ar

Calle 49 Nº 879 (12 y 13) La Plata


 

 

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