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Nilda Fernandez Uliana


NOMBRES CON HISTORIA

 

Nilda Fernández Uliana

 

“...lo que más me da satisfacción de hacer arte es la capacidad de sorprender y de sorprenderme”

 

   Hoy me encuentro con una artista que intenta descifrar sus propios misterios buscando sus registros en formas, colores, vibraciones lumínicas y texturas.

Sus múltiples creaciones ponen de manifiesto su universo interior, demostrando ser dueña de una habilidad para sugerir imágenes, aportando variantes y códigos propios a la elaboración creativa.

 

 

 

   Nilda Fernández Uliana conjuga de una manera casi lúdica el uso de técnicas y materiales vinculados con otras vías de comunicación.

   Sus formas cambiantes y atrapadoras arrastran al observador por laberintos de color, de ritmos y de formas.

 

- ¿Cuándo comenzó tu aproximación con el mundo de la plástica?

 

   Recuerdo que tenía 9 años y ya me interesaba participar de los concursos infantiles de manchas que organizaba el Rotary Club, en mi ciudad natal, Coronel Pringles.

   Participé hasta los 19 años en los concursos infantiles y adolescentes, donde presentaba pintura. Lograba los primeros premios. En ese entonces era una aficionada. En la escuela cuando terminaba la tarea dibujaba paisajes, rostros y figuras humanas.

   En aquellos tiempos quería ser como Miguel Ángel. Vivía pintando todo el tiempo. Estaba convencida que era mi futuro, deseaba venir a estudiar a La Plata, pero mi familia no quería.

 

   Entre sus recuerdos trae a su memoria cuando expuso en su ciudad el artista plástico Antonio Bagués. “En sus pinturas utilizaba el óleo, me gustó mucho esa técnica, pero como no conseguía ese material utilicé en mis trabajos esmalte sintético, me atraía el brillo que lograba.”

   Nilda no sólo pintaba sino que completaba su formación artística estudiando canto y piano, formación que años después la llevó a investigar la musicalidad de la pintura.

   Me cuenta que ya casada se vino a vivir a la ciudad de La Plata y luego se mudó  a Villa Elisa, para definitivamente vivir en City Bell. Se anotaba en todo curso que su tiempo libre le permitía.

   “Estudié en el Terrero y en la Escuela Nacional de Cerámica en Buenos Aires. Mi vida transcurría entre la formación artística, la de madre y la de esposa.

   En la Escuela Nacional de Cerámica se me presentó la oportunidad de estudiar con Carlos Distéfano. Mi sueño era trabajar en la escultura con resinas poliéster.

   Luego hice dos años con Antonio Pujía donde trabajé en la fundición, estatuaria y fundición a la cera perdida; luego, con el maestro Martinez Soliman tomé clases de pintura durante dos años. Puedo decir que mis puntales fueron todos ellos.

   Completé los estudios haciendo seminarios varios en el país y en el exterior.

   Me gustó siempre conocer y empaparme en las diferentes técnicas. En La Embajada de Italia estudié vitraux con un profesor italiano. En el año 1988 hice oleografía, a partir de allí salió el sonido del color, la percepción cinética visual.

   En toda obra hay un pentagrama oculto, un sonido abstracto dado por los códigos del color, que se determinan a partir de la escala de degradación de la luz.”

 

- A través de tus obras noto que has ido transitando una búsqueda permanente de nuevas formas de expresión. ¿Esa búsqueda ha sido por una indagación interior o por la intención de provocar nuevos impactos en el espectador?

   No, a mí cuando me preguntan qué soy, respondo que soy pintora, escultora, ceramista… soy multifacética.

   Tengo una hiperactividad en la cabeza que cuando estoy terminando una obra, ya estoy pensando en la próxima.

   A veces he tenido diferencias con aquellos colegas artistas que dicen que nunca han cambiado, que se han mantenido fieles a un estilo, yo les he dicho que mi estilo  es no tener estilo sino una línea que me lleva a buscar el permanente cambio, ahí es donde se encuentra mi sello. El cambio no me da miedo.

   Siento una necesidad de búsquedas que se aparecen solas, cuando aparecen es cuando comienzo a experimentar, concretando las ideas, tratando de lograr las utopías; es algo intuitivo junto con el resultado de mis investigaciones. Me siento estimulada por el entorno en el que vivo, por las cosas de mi taller. Hay un momento disparador en el cual arranco, comienzo con algo nuevo, inconcientemente tengo mucha materia interna.

 

- ¿Cómo es el camino que realizás para llegar a la obra terminada?

   No trabajo con bocetos, empiezo a jugar poniendo el color con el soplete, el equilibrio de la obra está asumido en mí después de tantos años de ejercicio. Empiezo con una idea y luego sigo y sigo y el trabajo va saliendo solo.

   Lo que más me da satisfacción de hacer arte es la capacidad de sorprender y de sorprenderme.

   Mi deseo es sorprenderme como un niño ante un nuevo trabajo y que lo interpreten con el mismo asombro, el crecimiento es la capacidad que tiene el ser humano para el cambio. Una vez más afirmo que no le tengo miedo al cambio.

 

   Los diferentes momentos de su carrera interpretan el pensamiento de Nilda. En sus primeros tiempos comenzó con la pintura más académica y con la cerámica, continuó con abstracciones prescindiendo de la línea, poniendo como protagonistas a la luz, el color y a la vibración.

   Experimentó en el dibujo con tintas, pasteles y grafitos hasta llegar a la necesidad de lograr la tridimensión sobre el plano, la cinética virtual y la musicalidad abstracta.

   “En mis trabajos hay una retrospectiva permanente, una vuelta a lo anterior para hacer nacer lo que vendrá.”

 

- ¿El arte puede ser un gran disparador de emociones, de energía?

   Los artistas manifestamos la utopía, lo que no se puede hacer lo hacemos, utilizamos el pensamiento lateral, por eso aparecen tantas facetas que no acaban nunca, pero están dentro de uno, necesitamos el disparador, el estado emocional y luego lo que hay que poner es energía, sudor y trabajo. Me paso horas trabajando sin querer que nada me interrumpa. Es el momento más rico porque ahí es donde yo hago el producto, la esencia, lo siguiente es análisis, trabajo de color, estudio de la obra, viene la parte más lógica, más matemática.

 

- ¿En estos momentos cuál es el material que más te seduce para trabajar?

   En mis comienzos empecé con pintura plana, luego con texturas, telas y telares. Cada vez sentía más la necesidad de incorporar el volumen. Es así que un día estando en mi taller encuentro un mosquitero, que había sacado de una ventana, es ahí donde aparece el pedazo de red entonces comencé a trabajarlo sobre un lienzo, modelándolo, dándole forma, incorporándole color. Fue mi primer trabajo con ese material, en estos momentos las redes me atraen, me permiten realizar lo que necesito, hacer pintura volumétrica, aunque continuo con las esculturas en chapa y hierro.

   Recuerdo la descripción que hizo César Magrini de mis obras donde utilizaba las tramas metálicas; decía que yo esculturizaba la pintura, se refería a la muestra denominada La vibración perceptual, que estaba compuesta por una serie de obras que utilizaba el tratamiento de la luz con las redes generando una idea virtual de movimiento al superponerse unas con otras.

   El espectador, al acercarse, descubre que la pintura tiene volumen, que el color flota en el aire y la materia se mueve. Es una invitación al juego con el observador.

 

- ¿Las redes, las tramas metálicas, son algo significativo en tu vida?

   La vida simbólicamente es como una red, por algo aparecieron y por algo no las puedo dejar. Hace 10 años que trabajo con ellas. En Barcelona, donde estuve trabajando como escultora en una Bienal, me dijeron que las redes me identificaban. A veces me atrapan otras veces me sueltan.

 

   El arte ocupa en ella su tiempo y su mente, es su vocación que no cuenta con descanso, aún en los días de reunión familiar. “Cuando terminamos de almorzar los domingos en familia vuelvo al taller para seguir trabajando. En realidad necesitaría otras vidas para poder realizar todo lo que imagino”.

 

   Nilda Fernandez Uliana no sólo hace arte, además enseña. Ejerció la docencia y actualmente da clases en el taller que se encuentra junto a la galería Gauguin Art en la calle Cantilo de City Bell, fundada en el año 1983 por ella, nutriéndola con su vasta experiencia y dando la posibilidad a los artistas de ser un medio más de difusión. A través de la galería expusieron artistas locales en el exterior.

   El arte para ella es una vocación y una forma de vida, un desafío constante. Ahora desembarqué en Capital Federal. Soy curadora del Museo Metropolitano”.

 

-  Para cerrar la nota, ¿cuál es tu reflexión final?

   Me pasan cosas exitosas una detrás de otra que no me permiten saborearlas plenamente, me gustaría ir más despacio. Estoy perdiendo la capacidad de asombro. El último premio que recibí fue otorgado por el gobierno de Brasil, como artista destacada argentina, obteniendo medalla de oro. Fue a raíz de los 50 años de Brasilia.

   Tengo que agradecer a la vida lo que me dio, a mi familia, a la comunidad de City Bell que me acompañó con la galería, a los artistas de La Plata que confiaron en mí y me dejaron sus cuadros y a La Asociación de Artistas Plásticos donde ejercí la presidencia. Lo que soy se lo debo a la gente.

 

Lic.Cuca Aramburú

 

 

 

PERFIL

 

   Nilda Fernandez Uliana, nacida en Coronel Pringles, ha obtenido numerosos logros en su trayectoria. Realizó más de 200 muestras individuales y colectivas en la Argentina y otros países del mundo.

Algunos de los tantos premios obtenidos son:

*El más importante fue el del 2006, cuando entre miles de participantes internacionales, obtuvo el segundo premio Adquisición en la 12ª Bienal Internacional de Taipei de Grabado y Dibujo, Museo Nacional de Bellas Artes de Taichung, Taipei, China.

*En 1991: Mención Honorífica concurso Los Mitos y América en Pintura, Universidad de Cosenza, Italia.

*En el 2000: La Toile Dor del Anné en arte y ciencia otorgado por la Federación Nacional de la Cultura Francesa de ese país.

*En 2001-2003: 1ª y 2ª Bienal de escultura de Valencia. Trofeo de bronce y de plata.

*En 2002: premio ACEAS Barcelona, España.

*2008 Ganadora de una Beca Fullbrigth con la serie de dibujos de bicicletas, premiada

en China y México, en 2006 y 2007, y seleccionada en el Salón Nacional Argentino en 2007.

*En 2010: Otorgado por el gobierno de Brasil como artista destacada argentina, recibiendo medalla de oro.

 

Próxima  muestra

Muestra colectiva en el Museo Metropolitano con artistas platenses en Capital Federal.

 


 

 

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