
El deseo es una suerte de plegaria que elevamos a la vida
para seguir estando. Pero ¿cómo estar? Decirles, contarles que
mi deseo para el año próximo es un nuevo libro, un viaje, la felicidad,
me parece absolutamente superfluo. Mi deseo, mi oración tienen que ver
con cierta búsqueda, con la incómoda inquietud de esperar y apostar
a que juntos, busquemos un encuentro con igualdad de oportunidades.
Que nadie nos quite la esperanza de un mundo mejor. Que nuestros pibes
no se transformen en una amenaza, pido. Que ellos puedan igual que tantos
otros, todo: la vida, la salud, el estudio, el trabajo y la dignidad que surge, inevitable, de sentirnos y ser iguales.
Y que la alegría de sabernos cerca sostenga la búsqueda, el esfuerzo cotidianos, siempre.






