
NOMBRES CON HISTORIA
Graciela Suárez Marzal
“A mí lo que mas me interesa es que el observador se detenga en mi obra y se acerque a ver y mirarla de diferentes formas.”
La artista plástica Graciela Suárez Marzal comenzó a exponer en 1964 aunque su actividad como creadora no tiene un punto de partida. Habiendo nacido en una familia de artistas, su padre era escribano y escultor, su tío Julio Suárez Marzal, muralista, creador del Museo de Arte Fernando Fader en la provincia de Mendoza y su hermano, abogado y cantante lírico.
La actividad artística era un hecho cotidiano en su entorno familiar: “mi papá trabajaba en escultura permanentemente, recuerdo que en la mesada de la cocina de la casa donde vivíamos estaba la torneta de papá con la escultura en elaboración envuelta en nylon y la arcilla a un costado. Convivíamos con sus maquetas aunque en otro lado tenía su taller”, recuerda Suárez Marzal y agrega que “en las cenas familiares, desde muy chiquita, con un trocito de miga de pan me gustaba jugar modelando algún objeto, el modelado formaba parte de mi vida diaria así como el dibujo. Mi abuela paterna los guardaba.”
Su casa actual no dista mucho de aquella casa paterna descripta anteriormente porque como ella misma dice es “casa taller”, sobretodo cuando tiene mucha actividad las obras se encuentran en todos lados y su familia ya se acostumbró porque es parte de su vida.
- ¿Cuál es tu formación plástica?
Mientras cursaba la escuela primaria, en forma paralela estudiaba estética y ballet. Una vez terminado el secundario ingresé en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, egresando como Licenciada y Profesora en Cerámica.
La materia Cerámica me encantó, me daba muchas posibilidades, en ese entonces se llamaba Cerámica y Artes del Fuego.
Cuando ingresé a la facultad me había anotado también en escultura y pintura, que dejé para continuar con Cerámica.
Mis conocimientos se ampliaron estudiando dibujo, escultura, vidrio, grabado y pintura mural con reconocidos plásticos nacionales.
- Recordame tu paso por la facultad
Mientras cursaba la carrera recuerdo al profesor Arranz López que fue el maestro de los maestros. Se trataba de un ceramista venido de España que creó la Escuela de Cerámica, primero en Córdoba y luego en Buenos Aires. La Escuela de Bellas Artes lo invitó para iniciar las clases de cerámica. Su ayudante era Ramón Peralta.
Cuando ya terminaba mi carrera comencé como ayudante de cátedra y luego me asignaron como profesora. Luego de un período donde dejaron 45 docentes fuera de la facultad, entre ellas estaba yo, tuve más tiempo libre que me permitió seguir trabajando en mi taller particular.
En ese entonces vendía a fábricas, negocios y particulares y daba clases en mi taller. Me iba muy bien económicamente.
Cuando se reorganizó la facultad con el gobierno de Alfonsín, me presenté a un concurso donde integré el equipo de docentes, entre ellas estaban Beba Bruni, Buyi Presas y otros, éramos un grupo fantástico. Duró un tiempo hasta que hubo un problema legal con un concurso, lo impugnamos y yo renuncié a la cátedra.
Por un lado me dio pena porque me gustaba ser docente en la facultad, me parecía que correspondía devolver lo que la facultad me había otorgado, pero pude desempeñar mi docencia en forma particular.
- ¿Bajo qué conceptos trabajaste la cerámica?
Muy variado, dependía de lo que me pedían. Como trabajaba para empresas, me pedían para fin de año o eventos especiales centros de mesa, floreros, todo lo que fuese corpóreo. Otros me pedían murales, tanto murales en relieve con volúmenes como esmaltados sobre una placa ya industrializada que a veces, varias, formaban un mural de grandes dimensiones. Fue así que me fui perfeccionando en diferentes técnicas, sobretodo con el material que se puede aplicar, porque se puede trabajar con los mismos u otros, requiriendo otras temperaturas y otras técnicas de aplicación.
Son técnicas complejas, de muchas horneadas de baja temperatura pero más repeticiones de horneadas.
- ¿Cuál es el proceso de una pieza cerámica y cómo se consigue darle color?
Si la pieza es grande, es un proceso largo porque se va haciendo desde el amasado del barro que no pueden quedar burbujas, porque si quedan, al ponerlos al horno con calor, se dilatan y explotan, rompiéndose así la pieza y las que están a su alrededor. A veces se va armando la pieza por partes que se unen con la misma arcilla rebajada en agua y batida y se hace lo que se llama costura para que quede perfectamente unida. Se puede trabajar con torno o a mano. Yo siempre trabajé a mano
El color se logra a través de fórmulas, luego se hornea, el resultado de esa horneada se muele y recién se aplica. Algunos colores requieren de mucha precisión en la temperatura, así que es muy delicado.
El color oro, si no se aplica en la cantidad justa se pone violeta y si se llega a pasar en la temperatura se pone negro. Este color normalmente es lo último que se pone luego de todas las horneadas, no se puede poner sobre una superficie con polvo; por eso tiene que estar todo previamente horneado para luego ponerlo.
Yo he logrado cosas magníficas con este color, piezas con oros mates, craquelados; he hecho de todo: desde filigranas dibujadas con plumín hasta hojas.
En un momento de mi vida tuve que dejar de hacer escultura y cerámica, porque haberlo hecho desde tan joven produjo en mi columna mucho daño, llegó un momento que no pude cargar más los hornos, levantar las piezas pesadas y meter con exacta precisión en tres puntos en el horno. Un especialista me dijo que ni sentada podía levantar una botella del piso, entonces me dediqué más que nada al dibujo.
- ¿En estos momentos el dibujo es tu lenguaje expresivo?
Con el correr de los años fui incorporando el dibujo a mi modo expresivo. En un primer momento me dediqué a la tridimensión la cerámica y la escultura pero lentamente empecé a notar que las personas que veían mis dibujos quedaban gustosas.
El dibujo es lo que más me atrae hoy, más que la cerámica y la escultura que he hecho en otras etapas de mi vida. Son técnicas muy diferentes, logro conectarme más con el público; me gusta trabajar con lápiz, me gusta lograr calidez. Mi problema de columna influyó en mi decisión de dedicarme al dibujo, comencé dibujando en grafito hasta que sentí la necesidad de incorporar otras técnicas, sentía que me repetía. Cuando me compran los dibujos me gusta que la gente pueda disfrutar en su casa una obra mía que es casi como un hijo, porque trato de ponerle vida a la obra.
-¿Cuánto tiempo te lleva hacer un dibujo?
Es un proceso largo y muy estudiado, trabajo utilizando diversas técnicas.
Cuando pienso lo que quiero hacer no surge en un instante, es un proceso de varios pasos y planteos. Primero hago muchos bocetos y dibujos en papel vegetal superponiéndolos y moviéndolos.
Yo digo que las obras pasan por examen, la obra nace luego de un largo estudio.
Los que hemos egresado de la facultad, tenemos una formación académica, el tema del equilibrio visual, de la composición, de la diferencia que hay entre el punto y el borde, el punto y las bases, el peso visual, entre otras cosas, hacen que el proceso para llegar al fin sea más estudiado.
Raúl Soldi decía que la obra tenía que hacer sótano, queriendo decir que había que dejarla reposar un tiempo y luego mirarla con ojo crítico, dándole varias vueltas para saber si hay que modificar algo del planteo. Después del estudio previo recién se vuelca al papel definitivo.
-¿Qué técnicas utilizás?
Los dibujos los realizo primero con fumino, a penas sucio en grafito molido y muy suavemente empiezo a trabajar con los grises y por último llego al negro profundo. Después se me ocurrió presentar mi obra con otras bases, así surgió la serie que hice con bases de metales, llevé el dibujo a transparencia. Descubrí que yo podía sacar el blanco del papel y pasar el dibujo a la filmina, pudiéndola aplicar a diferentes superficies, por ejemplo a acero inoxidable, cristales, acrílicos blandos, espejos. Así descubrí un panorama maravilloso, luego incorporé el grabado y así logré incorporar a los dibujos el gofrado. Son obras trabajosas. Implican mucho tiempo y a veces llego a hacer varias a la vez.
Incorporé otra técnica al poner planos distintos que quedan como una tridimensión, según la luz que le de, produciendo juegos de sombras. Todo lo que sea mover visualmente la imagen me encanta. Me gusta mucho cuando puedo lograr el dibujo en transparencia, aplicarlo al vidrio porque yo le pongo un marco ancho quedando el vidrio separado de la pared y las sombras del lugar donde está ubicado producen otros dibujos de sombras. Existen tantas sombras como tantas sombras haya prendidas, creando un misterio más en la obra. Son recursos expresivos que aprovecho.
A mí lo que más me interesa es que el observador se detenga en mi obra y se acerque a verla y mirarla de diferentes formas.
- ¿Cuál es tu tema preferido?
Trabajo con la figura humana, especialmente con la mujer, combinándola con vegetales. Es raro que en mis dibujos se vea una casa o una ciudad. Cuando trabajaba en cerámica y en escultura me gustaba también trabajar con la figura femenina.
Elijo la figura femenina porque creo que es lo más bello, normalmente la mujer es más bella, tiene su figura, su cuerpo, una dulzura especial. Juego con la mirada, con lo que puedo transmitir a través de ella, queriendo dar sensaciones de afecto. Mientras que al hombre lo pongo como observador o en una actitud protectora.
Combino la figura humana con los vegetales, dándole muchas veces funciones, por ejemplo, aparecen zarcillos que enroscan a la figura; trato de que cada obra relate una historia y que tenga tantos acentos, tantos puntos de interés que pueda lograr en el observador sensaciones diferentes, de acuerdo a su estado de ánimo. Que la obra tenga tantos acentos que el observador vea cosas en momentos diferentes, entonces puedo sentir que la obra tiene vida propia.
En los relatos de mi obra influye el mundo que me rodea.
- ¿Cuáles fueron tus últimas exposiciones?
Este año tuve la suerte de que me convocara el Museo Municipal de Arte (MUMART) para exponer en dos muestras muy interesantes. Una fue colectiva en las salas del Museo y se llamó Mujeres con Memoria, donde participé con tres dibujos. Y desde febrero hasta mediados de abril expuse en el Hospital Italiano, en el programa de extensión del Museo, donde presenté ocho dibujos de la última serie de los relieves y la tridimensión, combinados con grabado.
En el marco de esa muestra el 13 de abril di una charla a la comunidad para explicar mis técnicas. Fue muy satisfactoria porque considero que al hospital va un público muy diferente, generalmente van por otro motivo y se encuentran con una muestra que no esperaban, en momentos quizás difíciles para ellos, logrando a través de mi obra llegar a tener un contacto más profundo con el público.
Graciela Suárez Marzal a través de esta entrevista nos demuestra que es una artista plástica ,multifacética que no se encasilla en una sola técnica, con absoluta se expresa de diferentes formas poniendo de manifiesto su capacidad creativa y recreando así su manera de hacer arte, atrapando al espectador en sus relatos en un juego de calma seducción, casi mágico. t
Entrevista: Lic. Cuca Aramburú
Fotos: Cony Agesta
PERFIL
Graciela Suárez Marzal nació en La Plata, es Licenciada y Profesora en Cerámica, recibida en la Universidad Nacional de La Plata. Perfeccionó sus estudios en dibujo, escultura, vidrio, grabado y pintura mural. Es miembro de distintas entidades culturales y se dedica a la promoción del arte plástico argentino, mediante la organización de exposiciones y disertaciones en diferentes medios de difusión.
Obras suyas se encuentran en museos y colecciones privadas de nuestro país y el mundo.
Entre otros premios, fue ganadora del concurso de estampillas de ENCOTEL, en conmemoración del Centenario de la ciudad de La Plata en 1982.






