
3º Festival Internacional de Folklore de Buenos Aires
Visitas extranjeras en la fiesta del folklore
La tercera edición del Festival Internacional de Folklore de la provincia de Buenos Aires (FIFBA)
realizó una fuerte apuesta por los artistas
internacionales: desde aquellos que conjugan en sus pentagramas la fusión de ritmos como una nueva tendencia global, hasta exponentes que forman parte del acervo cultural en sus países de origen.
Sobre el denominado “Esce-nario Alternativo”, el día sábado la mixtura rítmica estuvo a cargo de Chicha Libre, mientras que Juana Fé hizo lo propio la tercer y última jornada.
Olivier Conan es el fundador del grupo Apologeta de la chicha, ritmo cadencioso del Perú que se cristalizara tras la alquimia entre la cumbia y la música andina y donde la guitarra eléctrica es la que manda. Él, oriundo de Fran-cia pero radicado en Nueva York, fue quien entusiasmó a los otros 4 integrantes de este ensamble psicodélico que descontroló a un expectante público joven, conocedor del grupo y sus letras.
“La chicha para nosotros es una manera perfecta de poder mezclar de todo pero con un beat, con una base rítmica bailable, que gusta a la gente. Estamos cambiando siempre. No sé si de tipo de música, pero necesitamos nuevos sonidos, nuevas maneras de mezclar, todo lo que nos encanta”. Olivier habla con entusiasmo, así como de los aportes musicales argentinos que planea incluir en futuros trabajos discográficos: “Parte de la cumbia villera me encanta, por ejemplo. Me encanta su guitarra. Probablemente en el próximo álbum tengamos algo”.
En las carpas que detrás del escenario funcionaban como camarines de campaña, Chicha libre expresaba su felicidad por el recibimiento en La Plata aún cuando apenas habían procesado las sensaciones experimentadas en su primera visita a Perú. Así lo recordaba Olivier: “Para nosotros fue una locura porque el discurso social en Perú es muy complicado. La chicha es una expresión de las clases bajas y hay un conflicto social en Perú que no se acaba. Fue muy difícil y muy interesante. Tocamos en un club en Miraflores -un barrio de clase alta -, invitados de Los Shapis, probablemente el más grande grupo de chicha de los años 80”.
Juana Fé -por su parte- ofreció un contundente set para la multitud que se agolpó alrededor del escenario en el atardecer del domingo. La banda sonó a cumbia, ska, reggae, ritmos chilenos y afroamericanos. Todo, en un ensamble instrumental que para su segundo disco definieron como “Afrorumba chilenera” y funciona a la manera de una declaración de principios.
Juanito Ayala, el vocalista, así lo describe: “Es un juego de palabras en el que reflejamos un manifiesto: que las canciones son la manera reflejar la historia, la memoria de los pueblos. En la música latinoamericana hay un sincretismo de músicas: está toda la influencia africana, la influencia gitana desde la rumba española, la fuerza indígena y también está la característica particular del lugar donde venimos que es la cueca o también conocida como chilenera. Entonces al decir afrorumba chilenera estamos diciendo que es una actitud ante la vida y una forma de hacer música popular”.
Para los más consagrados, el Anfiteatro del Lago
El viernes a media tarde sobre el escenario “Mercedes Sosa” los colombianos del Sexteto Tabalá tenían el gran desafío de refrendar por primera vez en La Plata
su condición de representantes e intérpretes de un ritmo declarado “Patrimonio intangible de la humanidad”: el son palenquero.
Manuel Valdez, encargado del tambor, así lo describió: “Es la mezcla de algunos sones originarios de Cuba con algunos ritmos tradicionales y autóctonos palenqueros como las chalupas o el merengue”.
En rigor, fue en el año 2005 cuando la totalidad del espacio cultural de Palenque fue proclamado por la Unesco “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad”. Esto incluyó su organización política al interior de la comunidad, su medicina tradicional, las prácticas religiosas así como la lengua palenquera, siendo la música la expresión transversal de dichas manifestaciones.
Con 78 años, “el maestro” Rafael Cassiani Cassiani fue testigo de aquella inicial fusión y pertenece a la segunda generación de músicos del Sexteto Tabalá, considerado como una institución educativa. Al respecto, habla Manuel Valdez: “tenemos una forma particular de aprender: oyendo y viendo. En las tertulias y prácticas que tenemos, los mayores dicen a los niños “Agarra aquí”, y el instrumento comienza a sonar ahí. Es una forma propia de transmitir esos saberes ancestrales que se han venido transmitiendo de generación en generación”.
El tamborista pertenece a la
quinta camada de músicos formados en esta cosmovisión palenquera, forjada por próceres como Cassiani. El
viejo, a sabiendas de su éxito como educador, asevera: “Pasamos nosotros pero viene el semillero atrás. A mí me enseñaron, yo seguí la tradición y he enseñado a los niños; y aquí están estos jóvenes: sabrositos”.
En el atardecer de la jornada final del FIFBA, el público que colmara el anfiteatro del lago tronó tras las palabras amplificadas de Eva Ayllón: “ya me estoy invitando sola para el próximo festival”.
Luego de su aclamado show, la diva de la canción peruana explicaría el por qué de su exclamación: “Me quedé con las ganas porque cada vez que subo al escenario es fácil subir pero más difícil es bajar. Quiero seguir cantando porque me da mucho gusto”. Además, su vasto repertorio mereció haber doblado los cuarenta minutos dedicados a la música popular del Perú.
Eva Ayllón también tuvo palabras elogiosas para la propuesta del Instituto Cultural bonaerense: “En mi país también hace tiempo que no se dan estos actos multitudinarios. Yo los felicito porque es la única forma en la que podemos conservar nuestra identidad, amar nuestro folklor. Porque cuando al folklor lo vemos lo amamos y nos damos cuenta de sus colores, de la identidad y la gama de cultura y cosas que nos entrega”.
Informe: Luciano Lahiteau






