
Dice que no se da cuenta. Que sólo cuando habla con alguien apenas toma conciencia de todo lo que vivió a un año de su debut. En su humildad demuestra la paciencia de los grandes y la responsabilidad de mantener lo que tiene de la mejor manera posible.
En doce meses hizo de todo: llegó a primera división de Gimnasia, se mantuvo titular indiscutido en un equipo que logró una histórica permanencia y fue convocado por Diego Maradona para integrar la Selección Argentina. Fabián Rinaudo es jugador de fútbol y tiene algo más: no se pierde en los vertiginosos cambios de la vida. Siempre correcto y agradecido, disfruta sin apuros cada momento de su especial comienzo profesional. Vive en su departamento con un amigo del club. Su bajo perfil no sólo se refleja en el buen trato y el respeto sino que se materializa en la discreción de sus gustos. La sencillez cuenta que sabe lo que quiere. Se sienta en la mesa del living comedor y, en medio de un clima distendido, responde con sinceridad a nuestras preguntas.
¿Cómo llegaste a Gimnasia?
Llegué de Armstrong (provincia de Santa Fé) a los 16 años, porque había agarrado la coordinación de inferiores Miguel Micó. Me vine con la idea de probarme dos o tres días y volverme, pero al final llegué y terminé en la pensión como tres meses…me quería matar. Porque yo allá estaba con amigos, disfrutaba del auto, las chicas… (risas)
Justo tuve la suerte de que el técnico haya sido Juan Solari y le caí bien por cómo jugaba. Estuve jugando pero después tuve una serie de lesiones en las rodillas. Una tendinitis, y después me rompí meniscos y también el ligamento interno. Me llevó mucho tiempo la rehabilitación. El tema de las lesiones en inferiores es más complicado porque no existe la atención que se les dedica a los jugadores de primera, entonces tardé como dos años en recuperarme bien. Volvía y me lesionaba de nuevo.






