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Edgar Ortiz 34 35 y 36

NOMBRES CON HISTORIA

 

Edgar Ortiz

 

“En realidad el motivo principal de pintar un paisaje es que me llega al alma”

Conocedor de los secretos de la pintura y del dibujo, Edgar Ortiz es un exponente de la plástica platense y su nombre se inscribe en la historia de nuestra identidad cultural.

 

Nacido en Villa Dolores (Provincia de Córdoba) y recibido de maestro normal en su ciudad natal, se radicó en La Plata en el año 1955.

En su prolífera trayectoria produjo muchas obras abordando diferentes temáticas, pero es sin duda en el paisaje donde plasma con innegable fidelidad el amor por la naturaleza, resolviendo esa temática con talento y oficio. Siente una nostalgia ancestral por el paisaje, sale a buscarlo no sólo en las cercanías de su ciudad y de su entorno cotidiano, sino también en diferentes lugares de nuestro país.

Sus colores, sus pinceladas, sus sentimientos forman una conjunción perfecta de expresión siendo sus obras el resultado de infinitas emociones que retiene para la evocación, demostrando momentos de gran empatía con la naturaleza.

 

- Cuéntenos ¿quién es Edgar Ortiz?

Soy un acuarelista, autodidacta, recibido de maestro normal en Villa Dolores. En la escuela secundaria tuve como profesor a Luis Tessandori quien fue discípulo de Fernando Fader. Tessandori se radicó en Córdoba, donde conoció a su esposa, quedando prendado del paisaje cordobés. Él me dio clases de dibujo hasta tercer año. Después, me vine a vivir a Buenos Aires en el año 1949 donde ejercí la docencia como maestro de grado.

Recuerdo que cuando Tessandori venía a Buenos Aires a presentar sus muestras y se hospedaba en su casa de Martínez, yo lo visitaba. Siempre me distinguió como su discípulo, instándome que regrese a Córdoba para trabajar en su taller.

Siempre quiso que yo pintara al óleo, hasta me inscribió en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano donde cursé un año pero con el servicio militar de por medio no llegue a completar mis estudios.

Luego, trabajé un tiempo en talleres de retrato y figuras. En 1955 me radiqué en La Plata, pareciera que soy más platense que

 

 

 

 

 

cordobés. Acá me anoté en La Peña de Bellas Artes donde estudié con el maestro Ambrosio Aliverti, encontrando en él a un amigo entrañable, fue tan fuerte la relación que no sólo recorrimos juntos rincones paisajísticos platenses sino otros de nuestro país.

Mi carrera prácticamente la realicé en la ciudad de La Plata. Como dicen que los pintores tienen que pintar el lugar donde viven, yo tengo toda la zona recorrida aunque también he pintado diferentes lugares de la Argentina.

 

- ¿Cuál es el motivo que lo lleva a pintar paisajes?

El paisaje nunca lo dejé, desde chico yo dibujaba y pintaba, tenía familiares y un hermano que hacían lo mismo. Con mi hermano salíamos a pintar paisaje al aire libre, aunque nos diferenciábamos, porque él era abstracto y yo figurativo, nos admirábamos mutuamente.

No puedo precisar cómo se produce mi acercamiento al paisaje, es un enamoramiento que siento al verlo. Ver la composición de la naturaleza, una sombra, ver un árbol, un camino, una calle… es algo que llega profundamente.

En realidad el motivo principal de pintar un paisaje es que me llega al alma, a veces me ocurre cuando voy en auto, y recorro caminos, queda en mí un paisaje determinado, y aunque ya lo haya pasado, vuelvo para aprehenderlo nuevamente. Me ocurre que esos paisajes que veo los modifico, buscando diferentes efectos, porque si lo hago igual sería como una fotografía.

Voy a los lugares que me interesan, traigo apuntes a mi taller y comienzo a componerlos, tomo el tema. Digo que vivo pintando, aunque no lo esté materialmente haciendo, porque pinto mentalmente.

Me acuerdo cuando íbamos a Mar del Plata con Aliverti o con Cleto Ciochini al puerto a pintar, veía las barcas de los pescadores amontonadas en la orilla, yo volvía y al pintarlas cambiaba el orden, las sacaba del montón.

 

- ¿Qué encuentra en la acuarela que lo seduce tanto?

La sensibilidad. Se relaciona más con mi forma de pensar, de razonar, me siento representado por la acuarela porque tiene transparencias, se ven los blancos. Es más romántica y yo todavía tengo esa cuestión del romanticismo.

También a veces trabajo con óleo, que necesita más empaste. Con el óleo se puede corregir, en cambio con la acuarela no se puede borrar, es más precisa, se pone el color y no se puede tapar uno con otro, no se puede superponer el color; éste tiene que vibrar, salir de atrás para adelante, se pinta sobre papel y es necesario que uno respete y no oscurezca el mismo. La acuarela no tiene esa rigidez que tiene el óleo. Es otra visión.

Edgar demuestra que es un apasionado de esta técnica. Por lo que observo en el lugar que nos encontramos de su casa, donde no quedan espacios libres en las paredes porque están cubiertas de obras de su autoría, la técnica que predomina es la acuarela.

 

- ¿Por qué cree que esta técnica no es tan utilizada como otras?

Es un problema de sentimientos, de vocación. Se necesita ser un buen dibujante y muy preciso para colocar el color.

 

- ¿Considera que en su trayectoria hubo cambios o etapas diferentes?

Siempre hay, no he cambiado pero he tenido diferentes búsquedas, fui variando el tratamiento. Dibujé muchos caballos, retratos, autoretratos. Trabajé con lápiz, tinta china de color, he salido a tomar apuntes con lápices de fibras…

 

- Actualmente, ¿cómo es su día, tiene una rutina de trabajo?

En estos momentos descanso mucho, soy jubilado. Pinto cuando veo algo que me interesa o cuando estoy preparando una muestra.

Este año no le dediqué mucho tiempo a la pintura porque tuve problemas de salud, le tuve que dedicar más tiempo a los médicos y a los remedios...

Cuando me pongo a trabajar no paro, junto mis elementos de trabajo que son dos o tres pinceles, un pote de agua, acuarelas, esponjas, trapos o papel absorbente y me ubico en el patio o living de mi casa.

Tengo muchas acuarelas todavía sin estrenar. Prefiero las inglesas, aunque las guarde mucho tiempo no se secan, y si llegara a pasar le agrego un poco de agua, así como le agrego un poco de miel cuando quiero hacerlas mas brillantes, y cuando salgo al paisaje al aire libre para retardar el secado, le agrego un poco de alcohol.

 

- ¿Cuántas obras calcula que tiene realizadas?

(No se anima a responderme y prefiere que responda su mujer, Mary, quien está presenciando la charla)

Son miles

 

- ¿Dónde las guarda?

Tengo un mueble con enormes cajoneras ubicadas por tamaños de hoja, al estar protegidos de la luz solar y de la humedad no se desmerece la obra con el paso del tiempo.

 

- ¿Qué piensa hacer con tantas obras?

Las voy a dejar a mis herederos, para que ellos dispongan. La ciudad es un poco lerda para la compra de obra aunque he tenido buenos compradores, pero en La Plata es difícil vender. No he vivido de la pintura. Nunca me preocupó mucho si se vende una obra o no, el dinero es necesario para vivir, no para enriquecerse.

 

Edgar Ortiz, además de su labor de pintor, se desempeñó como docente, alternando estas actividades con su trabajo en un banco de nuestra ciudad, donde era muy respetado como pintor entre sus compañeros de trabajo. Fue miembro de jurados de dibujo y pintura, habiendo desempeñado funciones de Tesorero, Secretario y Presidente en la Peña de Bellas Artes de la Provincia de Buenos Aires.

 

- Como docente, ¿que trató de impartirle a sus alumnos? ¿Y ellos que le aportaron a usted?

Aprendí mucho de mis alumnos y les transmití todo lo que sé, nunca me guardé un secreto. Al corregir uno enseña y aprende. Hace unos años tuve una alumna que nunca había hecho acuarela y le tenía mucho miedo, pero había cosas que las hacía tan bien con esa espontaneidad infantil tan hermosa que me hubiese gustado robarle la forma. Uno enseña y aprende a la vez. Los alumnos llegan al taller con preguntas e inquietudes, es un aprendizaje mutuo. Lo mejor es transmitirle lo que uno sabe y enseñarle los pequeños secretos, nunca me guardé ninguno.

 

- ¿Se siente reconocido en el medio?

Mucho, a veces me dicen “vos sos un gran artista”, y yo les contesto “me lo decís por la altura”. Me quieren mis colegas, nunca he tenido un encontronazo con nadie, tengo una muy buena sintonía con ellos. Me siento muy emocionado de ser reconocido por mis pares.

 

- ¿Qué le brindaron todos estos años dedicados a la pintura?

Me dieron felicidad, tranquilidad, serenidad, me ha mantenido joven espiritualmente, yo ya tengo 83 años, me he vinculado, me abrió puertas. Me transformó espiritualmente.

 

- ¿Dónde está exponiendo y cuáles son las próximas inauguraciones?

Actualmente estoy exponiendo en el Hotel Corregidor, comparto el espacio con la artista plástica Gloria Guindani.

El 8 de Septiembre inauguro en el espacio de arte Víctor de Pool del Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de La Plata y en el mes de Noviembre estoy invitado a presentar obra en el hall central del Hospital Italiano de La Plata a través del programa de extensión que realiza el Museo Municipal de La Plata (MUMART).

 

Entrevista: Lic. Cuca Aramburú

Fotos: Silvio Barba

 

PERFIL

• Edgar Ortiz nació en Villa Dolores (Córdoba)

• Maestro normal, ejerció la docencia en escuelas de la Capital Federal y Provincia de Buenos Aires.

• Estudió pintura con los maestros Luis Tessandori y Ambrosio Aliverti y realizó cursos de extensión cultural con los maestros Guillermo Roux y Fermín Eguía.

• Se desempeñó como docente y como miembro de jurados de dibujo y pintura.

• Su especialidad es la acuarela aunque incursionó también el óleo, témpera, acrílico y otros materiales.

• Expuso en galerías de Capital Federal, Córdoba, Mendoza, Mar del Plata, Coronel Suárez y La Plata.

• Obras suyas se encuentran en museos nacionales y del exterior, y en colecciones privadas del país y del extranjero.

• Fue Presidente y profesor de la Peña de Bellas Artes de La Plata.

• En su larga trayectoria ha obtenido numerosos premios y distinciones.


 

 

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